LOS CUENTOS MITOLÓGICOS DE LA AYALGA: Presentación y Capítulo 1 "La Ayalga"

LOS CUENTOS MITOLÓGICOS DE LA AYALGA

©María Amat

PRESENTACIÓN


A lo largo de la historia y las leyendas asturianas, hay muchos y muy variados personajes mitológicos, seres mágicos que habitan en las montañas, playas, bosques, ríos, fuentes.... pero entre todos ellos, quizá debido a su dulzura, a sus cantares o a que en algún momento fue humana, al igual que todos los que estáis leyendo este relato ahora mismo, destaca la Ayalga, mitad mujer mitad hada, encerrada en una cueva y vigilada día y noche por un terrible dragón o serpiente gigante a la que antiguamente se le llamaba Cuélebre.

Aroa cuando era chiquitita escuchaba con los ojos muy abiertos los cuentos sobre las ayalgas y siempre cuando terminaban se reía y le decía a su abuela.

Ita, las ayalgas no existen”

Lo que Aroa no sabía es que se convertiría en una de ellas....

Y así comienza nuestro relato.....


CAPITULO 1 – LA AYALGA

Érase un vez hace mucho mucho tiempo, un gran señor que  tenia dos hijas, las dos eran más hermosas que la luna y las estrellas juntas, vivían en un gran castillo y no les faltaba de nada. La mayor, por petición de su padre,  iba a casarse con un conde, él muy orgulloso y feliz la adoraba y mimaba muchísimo.

Aroa, la hija menor, sin embargo siempre había creído en la magia, en el amor y en la libertad, y no hizo caso de las advertencias de su padre, una tarde paseando a caballo por una playa de arena blanca cercana a Lastres, se cruzó con un joven plebeyo, y se enamoró ciegamente de él, ella sabía que jamás podría arrancarlo de su corazón y así se lo contó a su padre.

El padre muy enfadado la encerró en una de las alcobas, pero Aroa hablaba por una ventana con el muchacho todos los días, y el joven decidió partir como soldado para ganarse el honor del rey y así poder estar al lado de su amada.

Una noche muy oscura, de luna nueva, entre la niebla y el frío, Aroa fue arrancada de su cama y llevada a la montaña, allí su padre le dio dinero a un brujo, el cual lanzó un hechizo. 

© María Amat


Entre los pocos recuerdos de la niña tan solo queda la imagen de la cueva, de un enorme tesoro y del cuélebre colocado en la entrada mirándola fijamente.

©  María Amat


Desde ese día Aroa se convirtió en LEYENDA sin saber si saldría algún día de esa cueva, ya que una ayalga tan solo se puede liberar la noche de San Juan y aun quedaba mucho tiempo para eso.

Los días pasaban y la niña lloraba y lloraba hasta que descubrió un secreto oculto en su mente, algo que todos poseemos pero que no sabemos usarlo. Aroa descubrió que podía volar, pero no como hacen las aves, sino de una manera en la que podía transportarse de un lugar a otro, tan sólo con su imaginación, sin límites, podía viajar al futuro y al pasado, de una esquina a la otra del mundo y así comenzó un viaje que sólo compartirá con vosotros.



© Textos Paloma García
© Ilustraciones María Amat


Paloma García Díaz

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